¡BIENVENIDO A CASA JOSÉ MORO, AMIGO DE PURA CEPA!

Presidente de Bodegas Cepa 21 visita El Hórreo de V. Suárez y nos invita a conversar un buen vino

Nota del editor: Amigo de pura cepa, es la primera parte de una entrevista exclusiva con José Moro, presidente de Bodegas Cepa 21, para El Hórreo de V. Suárez.
Por décadas, José Moro, presidente de Bodegas Cepa 21, ha visitado Puerto Rico para “cultivar buenas relaciones”, de esas que con el pasar del tiempo trascienden el plano comercial para convertirse en buenas amistades, “simplemente me siento en casa cuando visito la isla,” comenzó diciendo el bodeguero al acceder a conversar un buen vino. De igual manera, compartir con Moro en el acogedor ambiente de El Hórreo, es como reencontrarse con un buen amigo que siempre te alegra con su visita.
Con más de dos décadas al frente de la prestigiosa bodega, firme dirección, visión de futuro y gran carácter humano – ese que aflora en aquellos que han tenido el privilegio de haber crecido con alma de campo- Moro ha posicionado su proyecto personal Cepa 21 entre las bodegas más reconocidas del mundo. Ello le ha ganado el respeto de la industria y merecido importantes reconocimientos entre los que se destaca su selección como uno de los 100 Mejores Emprendedores de la cotizada revista Forbes.
En estas fechas de principios de marzo, Moro ha llegado a la isla en medio de una breve gira, y nos regala una charla inspiradora durante la cual nos invita a conocer cómo la tradición, innovación y pasión por el vino se combinan para dar paso a la creación de nuevos productos que continúan ampliando la familia de Bodegas Cepa 21.
Se puede conversar ‘largo y tendido’ con el bodeguero español, quien además nos habla un poco de sus inicios como empresario desde su infancia en Pesquera de Duero hasta el presente, el desarrollo ante el reto climático, la importancia del estudio de los suelos, la cultura regenerativa y sobre todo, su firme convicción del poder del vino – más allá que un producto --como un importante catalizador cultural. Conversemos un buen vino….

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[EL HÓRREO] ¿Qué lo trae por Puerto Rico? [MORO] “Como presidente de Bodegas Cepa 21, soy bodeguero, podador, gerente... en fin, hay que hacer de todo un poco. La visita [a Puerto Rico] para atender clientes, dar a conocer las nuevas añadas, nuevos productos, nuevos vinos y, sobre todo, a fidelizar la relación con los clientes que al final son muchos años de historia, conozco mucha gente y siempre es grato volver a saludarles, hablar un poco de la vida, de las inquietudes del negocio, que siendo todo alrededor del vino, es una maravilla.” Moro, un estratega nato a quien además se le dan las relaciones públicas de manera muy natural, continuó diciendo: “Aún más en estos tiempos, hay que seguir dando a conocer el gran reivindicador cultural que es el vino. Cuando está tan de moda hablar que beber ‘sin alcohol’, algo que no entiendo y por lo que trabajo arduamente para recalcar que el vino es alegría, salud, un gran catalizador de relaciones humanas que hay que reivindicar en el gran poder cultural que tiene.” |
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[EL HÓRREO] ‘De pura cepa es una frase muy común para los puertorriqueños’… Moro, hijo y nieto de bodegueros, decidió apostar por su propio proyecto, una decisión que en su momento no fue fácil. Nos habla del significado detrás del nombre de su bodega y ¿cómo un producto con tal familiaridad en el nombre se ha convertido entre los mejores cotizados del mundo y de los favoritos del consumidor puertorriqueño?
[MORO] “Pura cepa lo que viene a significar es autenticidad y en este caso el nombre de la bodega, la cepa, la viña que es desde donde emana todo, es donde está el alma de los vinos, es ahí donde está la vida. Es un nombre bonito que además está acompañado de un número (21) que viene a comunicar que es un proyecto innovador de cara al siglo 21 donde esa mezcla de tradición e innovación están perfectamente ligados; y sin duda un producto muy bien reconocido en Puerto Rico, con lo cual estoy encantado, porque con los años que llevamos pues la realidad es que hay una idiosincrasia muy especial entre la bodega, los vinos y los consumidores que nos hace sentir muy satisfechos.”

[EL HORREO] ¿Cómo logran un desarrollo equilibrado incorporando nuevas tecnologías sin perder autenticidad en la elaboración?
[MORO] “Hay que evolucionar, no te puedes quedar estancado. Esa tradición que tenía mi padre y mi abuelo cuando plantaban en una ladera o trabajaban la vendimia, a nosotros nos ha servido para seguir guardando esa imagen pulcra de respeto que hay que tener en la elaboración del vino, pero también han venido nuevas prácticas que nos han ayudado en la toma de decisiones.
En el mundo del vino, compaginar tradición e innovación es absolutamente fundamental; es la tradición que da esencia a nuestros vinos, mientras la innovación nos permite que la elaboración se haga con mucho más respeto al producto, ese conocimiento nos permite menos intervención en el proceso; prácticas innovadoras desde el punto de vista de la agricultura y la elaboración,
creo que con el respeto que estamos tratando hoy a los vinos y los futuros vinos que desarrollaremos, gracias a esa innovación, estamos elaborando vinos que serán del gusto total del consumidor porque, además – por lo menos así lo siento – el consumidor ya no tiene tantas ganas de tomar algo tan estructurado y potente, quiere algo más sutil, más fino, más elegante. Eso es precisamente lo que estamos haciendo, vinos más de ese corte que reflejan el respeto con el que hemos tratado esas viñas, como hemos cuidado esos procesos de elaboración desde el punto de vista de la innovación, es una evolución con la cual estoy francamente muy contento con los resultados.”

[EL HORREO] ¿Cómo hacen las paces con semejante reto que representan los cambios climatológicos mientras mantienen su visión de desarrollo sostenible?
[MORO] “Una buena pregunta, y difícil de contestar, porque ahora mismo tenemos una cantidad de alteraciones climatológicas de todo orden en un factor tan determinante como lo es la climatología es esa definición de terroir-- la triangulación perfecta del suelo, la variedad y las condiciones climatológicas. Cuando las condiciones climatológicas se desvían, ese triángulo queda un poco desbaratado, es ahí donde tenemos que sacar todo [desde] nuestro conocimiento, imaginación y sabiduría para obtener lo mejor de las uvas. Ahora mismo estamos en un proceso mediante el cual estudiamos e investigamos el alma de los vinos, y digo el alma de los vinos, porque el alma de los vinos está en el suelo. Y en el suelo, al igual que las personas que estamos constantemente mirándonos la macrobiótica, para que nuestro sistema funcione bien y no sufra angustias; lo mismo hacemos con los suelos en el viñedo ---aplicando la cultura regenerativa, estudiando qué microorganismos, qué bacterias y que comportamiento tienen, de qué manera pueden impactar de la mejor manera posible a la viña para que eso llegue con todos los nutrientes y la uva nos regale su máxima calidad para luego llevarlo a la bodega, y desde el proceso de elaboración más respetable, sacar el mejor vino podamos. Eso lo estamos haciendo con mucho esmero y mucho cariño. Cuando vienen esas dificultades climatológicas hay que tirar también de los parámetros del histórico que tenemos, pero también desde la imaginación y el sentimiento porque hacer un vino es un arte total, y le tienes que sentir.”
[EL HORREO] Para Moro, ni la climatología ni la tecnología podrán reemplazar o eliminar el factor humano del proceso de elaboración del vino. ¿Cómo podría la tecnología alterar la participación del hombre en el proceso de elaboración o en la industria del vino como ha impactado otras industrias?
[MORO] “Al final, muchas veces el único factor que determina las decisiones desde el punto de vista de elaboración es el hombre; el hombre con su cata organoléptica con todos sus sentidos, su nariz, es ahí donde se empiezan a construir los vinos. Muchas veces por encima de los parámetros, eso es lo grande eso es lo maravilloso y a la vez lo que se ve un poco impactado por los cambios climatológicos que estamos viendo.
Imagínate que este año hasta la fecha (principios de marzo) que estamos, ha llovido más del doble de lo que llueve en un año normal, hemos tenido el Río Duero que es el que marca las características de la zona con pueblos inundados, y esto hay que saber entenderlo de acuerdo con las condiciones climatológicas e ir aplicando diferentes viticulturas, diferentes formas de proceder de acuerdo con la orografía del Duero y luego en la bodega pues aplicar lo mismo. Por eso es un reto cada año, un reto maravilloso que a mí me hace feliz, igual tienes hijos buenos fáciles que estudian y tienen un comportamiento ejemplar como hijos más complicados que tienes que ayudar un poco más, así son las cosechas. Hay que saberlas entender a todas y sacar los mejor de sí para poner a la disposición del consumidor.

[EL HORREO] ¿Se puede lograr el balance entre tradición e innovación?
[MORO] “Siempre estamos en la búsqueda de (lograr) ese balance. Recuerdo cuando era niño, mi padre era el alcalde de Pesquera de Duero--pequeño municipio de la provincia de Valladolid-- cuando comenzaba mi recorrido vitivinícola, él metió el agua en las casas. La primera vez que de un grifo salió agua, para mí fue algo grandioso. Desde ese momento hasta tener un teléfono y tocar una tecla para acceder un mundo de inteligencia, jamás hubiese podido imaginar, tampoco sé a dónde vamos a llegar, pero el recorrido es maravilloso. Al final, lo importante es entender que cada uno de nuestros vinos, es una historia, con su propio fundamento y razón de ser. Cada uno ha sido soñado.

